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31 may 2012

Doce GRANDES trucos para alcanzar lo que te propongas

Todos buscamos de alguna forma sentirnos exitosos, sin importar el concepto que poseamos de éxito, e intentando alcanzarlo usualmente nos establecemos metas a través de las cuales buscamos hacer "medible" algo tan intangible como esto.
Quiero resaltar que el éxito es relativo, pues una persona se puede sentir "exitosa" en un aspecto de tu vida y en otro no, mientras que otra en la misma situación puede sentirse de forma totalmente diferente.

Pero entonces, ¿cómo alcanzar las metas que nos proponemos? 
Existen muchos artículos, libros, vídeos y una cantidad de material, bastante contradictorio sobre la mejor manera de dejar de fumar, buscar un trabajo, mantenerlo, pedir un aumento o alguna otra cosa, sin que tengan en verdad ninguna sustentación psicológica, por lo cual decidí crear este mega post con doce trucos para alcanzar las metas. Cada truco está sustentado, en ocasiones con una o dos investigaciones, así que será algo largo. Coloquen como meta leerlo todo, y veamos que pasa.

1) Deja de fantasear
Es común que hagamos fantasías sobre como nuestra vida cambiaría si logramos nuestras metas, y si haz leído alguna guía de auto ayuda, incluso se nos invita a soñar con lo que queremos lograr, o actuar como si ya lo hubiésemos alcanzado, en función de realmente alcanzarlo. 
Si bien esto es en parte cierto, puede en ocasiones volverse perjudicial. La investigación de Oettingen y Mayer (2002) nos muestra la distinción entre expectativas y fantasías, donde las últimas son menos eficientes, ya que parten de la imaginación, y no de la experiencia pasada, como es el caso con las expectativas. Esto es, en una nos trasladamos a otro mundo donde todo sale bien, mientras que en la otra esperamos que las cosas salgan bien, pero nos mantenemos alertas en el presente. 



Por eso, pensar positivo y esperar un resultado positivo en base a resultados del pasado está bien, pero imaginarlo y vivirlo como si ya lo hubieses logrado, no tanto.

2) Comprometerse
Si queremos alcanzar cualquier meta, algo que resulta realmente importante es, bueno, comprometerse a ella.
Muchas veces hemos pensado en hacer algo durante algún momento, pero por nuestras propias características y situaciones, no pasa de ser un "deseo". Queremos comenzar el gimnasio y estar saludables, pero pensamos que no poseemos suficiente tiempo o dinero, o quizás no tendrá tanto impacto en nuestro trabajo, así que seguimos con nuestras actividades diarias hasta que decidimos que deseamos aprender un nuevo idioma. Preguntamos institutos donde podemos aprender, pero no pasa de allí, hasta que nuevamente decidimos que iremos al gimnasio. 
En cuestión de algunos meses pasamos por todo un viaje de 360 grados terminando, por supuesto, de nuevo en el punto de inicio.

Se observó en el estudio de Oettingen y colaboradores (2001) que las personas que contrastan sus expectativas positivas con los aspectos negativos de su realidad, tienden a comprometerse más, pero únicamente si tienen expectativas altas de alcanzar dicha meta. 
En otras palabras, si la realidad no resulta tan negativa, o no creemos que podremos alcanzar dicha meta, el compromiso es bajo, pero si tenemos buenas expectativas de hacer un buen trabajo y nuestra realidad resulta negativa para nosotros, nos comprometeremos más. 
Y de igual forma funciona emocionalmente, no sólo a nivel de pensamientos.

3) Comienza por comenzar
Usa el efecto Zeigarnik a tu favor. Esto es, comienza a buscar alcanzar esa meta, en cualquier momento, en cualquier lugar.
El efecto Zeigarnik fue propuesto por la psicóloga rusa Bluma Zeigarnik en 1927, luego de observar que las camareras del restaurante al cual visitaba sólo recordaban la orden mientras permanecía sin cumplir, momento a partir del cual, la olvidaban. 
En esencia, lo que habla es que tendemos a olvidar las cosas o se nos hace más difícil iniciarlas, si las dejamos para después, mientras que recordamos más las cosas si las hemos iniciado, pero no las hemos terminado, o hemos sido interrumpidos en la acción.
Así que comienza, y luego se te hará más difícil dejarlo sin finalizar..


4) Visualiza el proceso, NO el resultado
Como mencioné en la sección sobre fantasear, este proceso también tiene su punto clave, a pesar de que muchos libros de auto ayuda lo tomen a la ligera ("visualiza y eso vendrá a ti").
La visualización se ha mostrado efectiva, pero cuando visualizamos el proceso, y no sólo el resultado final.

En la investigación de Pham y Taylor de 1999, se les pidió a dos grupos de estudiantes que visualizaran, unos el resultado (una buena calificación) y los otros el proceso por el cual adquirían la calificación (estudiar y obtener los conocimientos). El resultado fue evidentemente mejor para los que visualizaron el proceso, y probablemente sea porque ayuda a detallar los pasos que llevan a la meta, y además ayuda a reducir ansiedad.

5) Evita el efecto what-the-hell
Sucede mucho con las dietas, o cuando estás eliminando algo de tu vida. Por ejemplo, si estás tratando de evitar los refrescos de soda, y en un momento te ves enfrentado a tomar un vaso sin mayor opción, es común que pienses "what the hell", ya tomé un poco así que algo más sólo por hoy no hará daño, e inicio de nuevo mañana.

Para evitar el efecto, los investigadores Polivy y colaboradores, quienes observaron este efecto en el 2010, proponen cambiar las metas de corto plazo por unas a largo plazo, y cambiar las metas de inhibición por aquellas de adquisición. Así, si cambiamos nuestra meta de no procrastinar por aquella de cumplir un número diario de trabajo, tendremos mejores resultados.

6) Aléjate de la procrastinación
Cuando tenemos metas difíciles o dudamos del valor de las mismas, podemos inclinarnos a posponer o aplazar las cosas. Para disminuir esto, la clave es olvidarnos de la meta final (aunque no completamente, por supuesto) e inmiscuirnos en los detalles. 
Muchos sujetos, por su hemisferio dominante, o por sus características personales, tienden a pensar de forma más abstracta, lo cual, según la investigación de McCrea, Liberman, Trope y Sherman de 2008, tiende a provocar que aplacen más las cosas. Mientras que las personas con pensamiento más concreto, procrastinan menos. 

De igual forma, mantenerte ocupado y colocarte fechas topes parece tener un gran resultado, aún cuando resulte bastante difícil esto último, ya que tendemos a trabajar mejor en función de las fechas límite de otros. 

7) Cambiar de enfoque
Cuando tienes una meta a largo plazo, se presentan una gran cantidad de dificultades, pero el truco para evitar desmotivarte, es el cambio de enfoque. En dos investigaciones realizadas por Houser-Marko & Sheldon (2008), estos observaron que cuando se está obteniendo un resultado pobre en una meta general, tendemos a perder motivación y empeorar, pero por el contrario, cuando se obtiene ese resultado pobre en una meta específica (o sub-metas que llevan a una meta general), se experimenta menos emoción negativa y consideran que afecta menos (negativamente) el resultado. 

Por esto cambiar de enfoque a metas específicas cuando no se está teniendo éxito puede ayudar a mantenernos motivados, sin embargo, en el mismo experimento, los sujetos que estaban teniendo éxito en sus metas específicas, se motivaban más al mantener en mente su meta final.

"Piénsalo como un corredor de 100 metros. Momentos antes de la carrera observan en la distancia en la dirección general de la línea final. Momentos luego del disparo inicial de la carrera, observan el suelo y sus pies. Cuando todo fluye, observan hacia el final de la carrera y tienen un sólo objetivo: la linea final."

8) Evita el comportamiento robótico
A menudo hacemos cosas de forma robótica, sin realmente pensar lo que estamos haciendo, y este comportamiento es un gran enemigo de las metas. Pregúntate si lo que estás realizando te acerca o no a tu meta final.
Esto sucede mucho cuando es una meta a largo plazo, y podemos perder nuestro norte realizando cosas de forma inconsciente, que en verdad no generan ningún avance. Mantente al pendiente de lo que realizas y como te dirige (o no) a lo que deseas alcanzar. 

9) Olvida la meta, ¿cuál es el objetivo?
Las metas deberían estar fijadas en relación a los objetivos que poseemos, y buscar alcanzar estos mismos, pero no siempre es así. 
Según Ordonez y colaboradores, cuando las metas son muy específicas, es fácil quedarnos estancados en las mismas y olvidar el objetivo. Por ejemplo, si objetivo es ser parte de una empresa respetada, que cumpla varios estándares, pero tu meta se concentra en ingresar a una empresa específica, porque cumple con dichas características, pasarás a olvidar tu objetivo, y estancarte en la meta.

De igual forma, cuando existen muchas metas, tendemos a concentrarnos primero en las más fáciles, dejando en segundo plano las difíciles, que pueden llegar a ser más importante. Lo mismo con las metas a corto plazo. Nuestra mira será a corto plazo al igual que nuestro pensamiento.
Estas "malas metas" influyen negativamente en la motivación, e incluso pueden incrementar el comportamiento poco ético, así que mantén claro el objetivo. Las metas pueden ser útiles sólo si no son demasiado inflexibles. Si son tus metas, puedes modificarlas o eliminarlas cuando ya no sean relevantes.

10) Reconoce cuando detenerte
A veces el problema no está en comenzar, sino en saber cuando detenerse. En ocasiones cuando realizas una inversión, sobre todo monetaria, en la consecusión de alguna meta, seguimos intentando obtener resultados incluso cuando nuestra estrategia está fallando. Por eso, es mejor tener claro cuando es momento de detenernos y no seguir perdiendo nuestras fuerzas y dinero en algo que no está teniendo éxito. Esto es, detenerse y cambiar de estrategias, no rendirnos.


11) Planes de "Si-entonces"
El resto de los 'trucos' parece dejarnos algo claro, y es la importancia del auto-control y regulación de nuestro comportamiento para alcanzar la meta. 
La forma de "Si-entonces" nos ayuda a planificar nuestro comportamiento previo a algo, y podría ayudar a eliminar cualquiera de los problemas anteriores. Sólo hay que pensar con anticipación en la conducta ante cierta situación. Suena sencillo, aunque predecir nuestro propio comportamiento, no es realmente tan simple.

12) No pierdas tu tiempo en técnicas que no funcionan. 
En un estudio realizado por el psicólogo Richard Wiseman (2010), se le preguntó a la población las técnicas que usaban para alcanzar sus metas. Sus resultados fueron los siguientes:

1- Hacer un plan de paso-a-paso.
2- Motivarte a ti mismo, centrándote en personas que han logrado una meta similar.
3- Decirle a otras personas sobre tu meta.
4- Pensar sobre las cosas negativas que sucederán si no alcanzas tu meta.
5- Pensar sobre las cosas positivas que ocurrirán si alcanzas la meta
6- Tratar de eliminar pensamientos que no ayudan o negativos sobre tu meta y como alcanzarla
7- Premiarte por realizar un progreso en tu meta
8- Confiar en tu poder de voluntad
9- Registrar tu progreso
10- Fantasear o visualizar lo buena que será tu vida cuando alcances la meta.

Estas son las estrategias más comunes para alcanzar una meta según lo que se indagó, sin embargo, la investigación fue más allá y evaluó posteriormente cuales de ellos habían realmente alcanzado su meta, encontrando que sólo el 10% formaba esta población con éxito.
Por consiguiente, llegó a la conclusión de que, de estos métodos, todos los números pares (2,4,6,8,10) en verdad NO contribuyen a alcanzar la meta e incluso pueden impedírnoslo., mientras que, los números impares en la investigación sí parecieron ser efectivos. 


Para resumirlo, estos son los 12 pasos:
1- Dejar de fantasear: Corta la imaginación y comienza la acción.
2- Comprometerte: Si en verdad no estás seguro de querer alcanzar esa meta, seguramente no lo harás.
3- Comienza: No esperes otro momento para iniciar, hazlo ya mismo.
4- Visualiza el proceso, no el resultado: Así podrás darte cuenta del proceso que lleva a tu meta, y que deberás enfrentarte para alcanzarla.
5- What-the-hell-not: Mantén tu compromiso, muchas veces las dificultades las colocas tú mentalmente. 
6- Deja de aplazar: Piensa de forma concreta y en sus detalles, y colócate deadlines.
7- Cambia de enfoque: Si estás fallando en tu meta, es hora de enfocarte en las sub-metas que te llevan a esta, pero sin perder de vista la línea final.
8- Evita el comportamiento robótico: Piensa en lo que haces, haz lo que piensas.
9- Piensa en tu objetivo: Si tu meta no te lleva a tu objetivo, es hora de cambiarla!
10- Haz planes de "Si-entonces": Predice tus respuestas ante situaciones específicas, sobre todo "Si esto falla, entonces haré...".
11- Detente: Si tu estrategia no te está resultando, detente y cambia de estrategia.
12- Otras estrategias que sí funcionan:
• Haz un plan de paso-a-paso: desglosa tu meta en sub-metas concretas, medibles y basadas en el tiempo.
• Comparte tus metas con otras personas: hacer una declaración pública aumenta la motivación.
• Piensa sobre las cosas positivas que sucederán si logras tu meta, pero evita fantasear. 
• Recompensarte por los progresos que realices en tu meta: las recompensas pequeñas nos impulsan al mayor logro.
• Registra tu progreso: Mantener un diario, gráfico o dibujo que marque tu progreso.


Recomiendo profundizar más en los temas: 11 Goal hacks: How to achieve anythingHow to commit to a goal, The Zeigarnik Effect, Success! Why expectations beat fantasies, The right king of visualisation, The what-the-hell effect, How to avoid procrastination: think concrete, Getting big projects done: balancing task-focusing with goal focusing, The dark side of goal settingReaching life goals: which strategies work
Crédito de imágenes: 12, 3, 4

2 comentarios:

  1. Ok, lo que más me gustó del artículo es que está muy bien respaldado por trabajos previos, eso le da credibilidad al mismo, :) Gracias por el artículo!

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  2. Interesante Rox. Gracias por compartir :)

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